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Desayunos Mexicanos | 15 ideas caseras para empezar el día

6 diciembre, 2025
Tabla de Contenido

Si eres mexicano, has vivido en México o al menos has venido de visita, sabes que el desayuno aquí no suele ser solo un pan, un baguette o un croissant y ya.

Aquí el día arranca entre huevos, frijoles, tortillas, salsas, quesos, verduras y uno que otro antojo frito o embutido. Un desayuno mexicano bien hecho te deja listo para aguantar la caminata, el transporte, la talacha, el trabajo mental… hasta la comida de las 2 a 4 de la tarde, que casi siempre es la fuerte.

Desayuno mexicano tradicional con huevos, frijoles de olla, tortillas hechas a mano, salsa en molcajete y café de olla en mesa de cocina iluminada por la mañana.
Descubre qué se come en un desayuno mexicano de verdad: huevos, frijoles, tortillas, salsas y platillos caseros que llenan de energía tus mañanas. Ideas fáciles, tradicionales y actuales.

En mi caso, en Jalisco, Jalisco se vive bien y se come mejor.

Jalisco es tierra proveedora: maíz, frijol, carne, fruta, pan, queso… lo más normal es que entre las 8 y las 11 de la mañana ya haya pasado algo de esto por la mesa:

  • Frijoles en todas sus versiones: de la olla, guisados, aplastados, molidos, fritos.
  • Huevos en todas sus formas: revueltos, estrellados, en omelette, con chorizo, con salchicha, con jamón, con cuatro tiras de tocino si el antojo pegó fuerte.
  • Queso Oaxaca, queso para gratinar, queso para quesadillas, queso panela por si se ofrece.
  • Tortillas de maíz, a veces de harina, bolillo, virote o telera para una torta rápida.
  • Y si el día anterior pasaron vendiendo nopales por la colonia… pues ya sabes que mañana hay quesadillas con nopales para desayunar.
Un desayuno mexicano de verdad: huevos, frijoles, tortillas, salsas y platillos caseros que llenan de energía tus mañanas.

De repente se cuela algún antojo más “universitario” o dominguero:

enfrijoladas, hotcakes, crepas, waffles con nieve de la Michoacana, o de cualquier nevería del barrio. No pasa diario, pero pasa. Y se disfruta.

En este texto estoy juntando desayunos mexicanos reales, de casa, de diario, con cosas que se encuentran en la tienda de la esquina: huevo, tortilla, frijoles, chorizo, queso, pan, salsas caseras, tortillas hechas a mano, café con leche, jugos verdes, atole, chocolate con canela…

Nada de platos imposibles: pura comida que llena, abraza y sabe a familia.

Cada casa tiene su estilo, pero quienes desayunamos “a la mexicana” solemos compartir la misma estructura:

1. Una base de masa o pan

Lo que sostiene todo:

  • Tortillas de maíz
  • Tortillas de harina
  • Tostadas
  • Bolillo, virote, telera
  • Pan blanco, pan dulce

Sin eso, el desayuno se siente… raro.

2. Una proteína que llene de verdad

La que da fuerza:

  • Huevo en mil formas
  • Frijoles
  • Chorizo
  • Queso
  • Carne sencilla: bistec, arrachera, cecina, pechuga de pollo
  • De vez en cuando algo más especial, pero siempre accesible en la carnicería del barrio

3. Algo fresco y algo picoso

Para que no sea solo grasa + pan:

  • Guacamole
  • Nopales cocidos o en ensalada
  • Pico de gallo
  • Rodajas de jitomate, lechuga, espinaca, acelga
  • Una salsa que le dé vida al plato… y si se puede dos, para que no se sienta sola: roja y verde, casera o, por qué no, la Valentina de etiqueta amarilla o negra que nunca falta en la mesa.

4. Una bebida caliente o un jugo

El abrazo final:

  • Canela en té o en atole
  • Café de olla, café con leche, hasta café soluble (Taster’s Choice se respeta)
  • Chocolate caliente
  • Atole de chocolate o de masa
  • Jugo de naranja recién hecho
  • Jugo verde casero de esos levantamuertos (piña, espinaca, pepino, nopal… cada quien tiene su receta)

Mi desayuno, en la práctica, no es un brunch sofisticado.

Es más bien: que haya tortilla, algo de huevo, frijoles, queso, café con leche, mucha plática y, si hay suerte, un poquito de chorizo.

Con eso en mente, vamos a las ideas concretas.

1. Huevos revueltos con chorizo y frijoles negros

Clásico de clásicos.

  • Huevos revueltos con chorizo mexicano bien dorado, ni crudo ni quemado.
  • A un lado, frijoles negros refritos.
  • Tortillas de maíz calientitas para taquear todo.

Si encima le pones una cucharada de pico de gallo o salsa, sabe a desayuno de fonda.

Y si eres de los míos, rematas con un chorrito de Valentina (amarilla o negra) y ya es felicidad completa.

2. Huevos revueltos con tortillas fritas

Desayuno que sabe a día con potencial y felicidad.

  • Tortillas de maíz cortadas en tiras, ligeramente fritas en aceite.
  • Encima, huevos revueltos que se mezclan con las tiritas.
  • Salsa roja o verde por encima, queso rallado y frijolitos a un lado.

Es algo entre chilaquiles y migas: muy de casa, rendidor, de esos que te comes con sonrisa.

3. Huevos revueltos a la mexicana

El básico que nunca falla.

  • Huevos batidos con jitomate, cebolla y chile verde picado finito (con o sin semillas, tú decides el picor).
  • Se cocina todo junto en el sartén con un chorrito de aceite.
  • Se sirve con tortillas, frijoles y, si se puede, unas rebanadas de aguacate.

Son de esos desayunos mexicanos que podrías comer tres veces a la semana sin que te aburran.

4. Huevo frito sobre tostadas con guacamole

Sencillo, pero espectacular en el plato.

  • Tostadas de maíz crujientes.
  • Cama de guacamole casero: aguacate + sal + limón + cebolla + jitomate + cilantro.
  • Encima, huevo frito o “tierno”, con la yema todavía suave.
  • Un toque extra de sal sobre el huevo y, si quieres, un hilo de salsa.

La tostada sostiene el guacamole, el guacamole sostiene el huevo y tú sostienes la tostada: equipo perfecto. Sabe a restaurante, pero es puro corazón de cocina de mamá.

5. Enfrijoladas con huevo y chorizo

Desayuno fuertecito, casi comida, pero perfecto para días de mucha hambre.

  • Tortillas pasadas por salsa de frijol (frijoles licuados con un poquito de caldo y especias).
  • Se doblan, se acomodan en el plato y se bañan con más frijol.
  • Encima: huevo estrellado o revuelto (a mí me gusta con la yema tierna), chorizo dorado, queso rallado, crema y cebolla.

Si hay ingredientes que no te encantan, simplemente los omites.

Aunque aceptémoslo: así completa, es de esos desayunos mexicanos que uno recuerda con cariño… y con sueño rico después.

6. Quesadillas con nopales

Más ligeras, pero con sabor muy nuestro.

  • Nopales comprados el día anterior, limpios y ya cocidos.
  • Se saltean con cebolla, jitomate y un toque de chile verde.
  • Tortilla de maíz en el comal, queso que derrita (Oaxaca, manchego, chihuahua, quesillo) y nopales adentro.

Se doblan, se doran un poco, se acompañan con salsa y, si hay, frijoles.

Desayuno o cena, en provincia o ciudad, siempre son buen plan.

7. Blanditas, picaditas o sopes con huevo

Depende de dónde vivas les cambias el nombre, pero la idea es parecida.

  • Base de masa de maíz con bordito (blandita, sope, picadita).
  • Frijoles refritos, lechuga, queso rallado, crema y salsa.
  • Encima, un huevo estrellado o revuelto.

Es el típico desayuno de mercado, tianguis o “antojito de domingo”, pero también se puede armar en casa con un poco de paciencia.

8. Burrito de huevo con chorizo, frijoles y queso manchego

Un guiño del norte que ya se quedó en muchas cocinas.

  • Tortilla de harina grande.
  • Huevos revueltos con chorizo.
  • Capa delgada de frijoles refritos.
  • Queso manchego mexicano que derrita bien (o asadero, o chihuahua).

Se enrolla, se dora tantito en sartén y ya tienes un desayuno poderoso, ideal para llevar al trabajo o a la escuela.

9. Torta de huevo con frijoles, aguacate y mayonesa

Desayuno de tiendita, de lonchería, de “me lo llevo y como de camino”.

  • Bolillo o telera.
  • Capa de frijoles refritos.
  • Huevo (revuelto, en torta o estrellado bien firme para que no escurra).
  • Aguacate en láminas.
  • Mayonesa y, si quieres, un toque de chipotle.

Es de los desayunos mexicanos más prácticos: se arma en minutos y se come con una mano mientras con la otra sostienes la mochila, la compu o la vida.

10. Tamales con café con leche (y la ley no escrita del fin de semana)

En el centro del país y en Jalisco hay una ley no escrita:

viernes, sábado y domingo hay tamales.

  • Tamal verde oaxaqueño de pollo, masa suave con salsa verde.
  • Tamal rojo, de costilla de cerdo, con esa salsita pegada a la masa que es puro amor.
  • Tamal dulce de piña para cerrar, aunque muchos lo guardan “para después”.

Se pasan por el comal para que hagan costrita dorada y se acompañan con café con leche, atole o chocolate caliente.

Es desayuno de puesto callejero, sí, pero también de mesa dominguera en casa. Muy, muy mexicano.

11. Molletes de mañana y tostadas con queso crema y pico de gallo

En buena parte de México (centro, norte, occidente) combinamos pan, frijoles y algo fresco.

Versión mollete:

  • Bolillo a la mitad, ligeramente tostado.
  • Capa generosa de frijoles refritos.
  • Queso por encima y al horno o sartén para gratinar.
  • Pico de gallo encima (jitomate, cebolla, chile, cilantro, limón, sal).

Versión tostada rápida:

  • Tostadas de maíz.
  • Queso crema.
  • Pico de gallo encima.

Las dos opciones saben a desayuno mexicano relajado, perfecto también como cena.

12. Hotcakes con mermelada, miel… y tocino o chorizo

Desayuno travieso pero muy real.

  • Hotcakes clásicos con mantequilla y miel o mermelada de frambuesa, chabacano o la que tengas.
  • A un lado, 1–2 tiras de tocino bien dorado o incluso chorizo frito.

El contraste dulce–salado–picosito en papel suena raro, pero en muchas mesas pasa más seguido de lo que admitimos.

13. Café con leche y agua natural

La pareja más común en muchísimas casas.

  • Taza de café con leche de vaca o bebida vegetal.
  • Agua natural a un lado (a veces ni se menciona, pero ahí está).

Es difícil imaginar un desayuno mexicano sin esa taza a medio llenar, que se va rellenando mientras llega más pan, más tortilla, más plática.

14. Chocolate con leche y atole

Para días fríos, lluviosos o de antojo dulce.

  • Chocolate con leche espumoso, con su toque de canela.
  • Atole de chocolate espeso o atole sencillo de masa/harina endulzado con azúcar o piloncillo.

Se llevan perfecto con tamales, pan dulce, molletes, tortas, sopes… prácticamente con cualquier cosa que pase por la mesa.

15. Jugos, licuados y jugo verde casero

Cuando quieres algo fresco para equilibrar tanto sabor.

En muchas casas, además de agua natural, aparece:

  • Jugo de naranja natural (hecho en exprimidor manual de palanca o en eléctrico, según la prisa).
  • Malteada o licuado de plátano con leche.
  • Licuados tipo chocomilk, Milo, etc.
  • Jugo verde casero: piña, espinaca, pepino, nopal… cada familia tiene su receta levantamuertos.

Son el “respiro” fresco que acompaña a los platos fuertes y hace que el desayuno se sienta más completo.

  • Poco tiempo, mucha hambre: Quédate con 3–4 básicos:
    • Huevos a la mexicana
    • Torta de huevo con frijoles
    • Quesadillas con nopales
    • Tamal con café Son fáciles de preparar o de conseguir rápido.
  • Quieres algo más ligero:
    • Menos chorizo, menos frituras, menos crema diaria.
    • Más nopales, aguacate, jitomate, pico de gallo, fruta fresca.
    • Tortillas calientitas en lugar de totopos fritos todos los días.
    • Jugo verde o fruta + yogurt como acompañante.
  • Cocinas para niños: Suelen aceptar muy bien:
    • Huevos revueltos con tortilla (y a veces con un poquito de catsup).
    • Molletes con casi nada de chile.
    • Burrito de huevo con queso.
    • Hotcakes con fruta.
  • Quieres que te rinda la semana:
    • Cuece una buena olla de frijoles.
    • Ten siempre tortillas, huevos y al menos una salsa en el refri.
    • Con esos pilares, casi cualquiera de estos desayunos mexicanos sale en 10–15 minutos.

Preguntas frecuentes sobre el desayuno mexicano


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