Si eres mexicano, has vivido en México o al menos has venido de visita, sabes que el desayuno aquí no suele ser solo un pan, un baguette o un croissant y ya.
Aquí el día arranca entre huevos, frijoles, tortillas, salsas, quesos, verduras y uno que otro antojo frito o embutido. Un desayuno mexicano bien hecho te deja listo para aguantar la caminata, el transporte, la talacha, el trabajo mental… hasta la comida de las 2 a 4 de la tarde, que casi siempre es la fuerte.

En mi caso, en Jalisco, Jalisco se vive bien y se come mejor.
Jalisco es tierra proveedora: maíz, frijol, carne, fruta, pan, queso… lo más normal es que entre las 8 y las 11 de la mañana ya haya pasado algo de esto por la mesa:
- Frijoles en todas sus versiones: de la olla, guisados, aplastados, molidos, fritos.
- Huevos en todas sus formas: revueltos, estrellados, en omelette, con chorizo, con salchicha, con jamón, con cuatro tiras de tocino si el antojo pegó fuerte.
- Queso Oaxaca, queso para gratinar, queso para quesadillas, queso panela por si se ofrece.
- Tortillas de maíz, a veces de harina, bolillo, virote o telera para una torta rápida.
- Y si el día anterior pasaron vendiendo nopales por la colonia… pues ya sabes que mañana hay quesadillas con nopales para desayunar.

De repente se cuela algún antojo más “universitario” o dominguero:
enfrijoladas, hotcakes, crepas, waffles con nieve de la Michoacana, o de cualquier nevería del barrio. No pasa diario, pero pasa. Y se disfruta.
En este texto estoy juntando desayunos mexicanos reales, de casa, de diario, con cosas que se encuentran en la tienda de la esquina: huevo, tortilla, frijoles, chorizo, queso, pan, salsas caseras, tortillas hechas a mano, café con leche, jugos verdes, atole, chocolate con canela…
Nada de platos imposibles: pura comida que llena, abraza y sabe a familia.
Cómo se arma un desayuno mexicano “de verdad”
Cada casa tiene su estilo, pero quienes desayunamos “a la mexicana” solemos compartir la misma estructura:
1. Una base de masa o pan
Lo que sostiene todo:
- Tortillas de maíz
- Tortillas de harina
- Tostadas
- Bolillo, virote, telera
- Pan blanco, pan dulce
Sin eso, el desayuno se siente… raro.
2. Una proteína que llene de verdad
La que da fuerza:
- Huevo en mil formas
- Frijoles
- Chorizo
- Queso
- Carne sencilla: bistec, arrachera, cecina, pechuga de pollo
- De vez en cuando algo más especial, pero siempre accesible en la carnicería del barrio
3. Algo fresco y algo picoso
Para que no sea solo grasa + pan:
- Guacamole
- Nopales cocidos o en ensalada
- Pico de gallo
- Rodajas de jitomate, lechuga, espinaca, acelga
- Una salsa que le dé vida al plato… y si se puede dos, para que no se sienta sola: roja y verde, casera o, por qué no, la Valentina de etiqueta amarilla o negra que nunca falta en la mesa.
4. Una bebida caliente o un jugo
El abrazo final:
- Canela en té o en atole
- Café de olla, café con leche, hasta café soluble (Taster’s Choice se respeta)
- Chocolate caliente
- Atole de chocolate o de masa
- Jugo de naranja recién hecho
- Jugo verde casero de esos levantamuertos (piña, espinaca, pepino, nopal… cada quien tiene su receta)
Mi desayuno, en la práctica, no es un brunch sofisticado.
Es más bien: que haya tortilla, algo de huevo, frijoles, queso, café con leche, mucha plática y, si hay suerte, un poquito de chorizo.
Con eso en mente, vamos a las ideas concretas.
15 ideas de desayunos mexicanos caseros
1. Huevos revueltos con chorizo y frijoles negros
Clásico de clásicos.
- Huevos revueltos con chorizo mexicano bien dorado, ni crudo ni quemado.
- A un lado, frijoles negros refritos.
- Tortillas de maíz calientitas para taquear todo.
Si encima le pones una cucharada de pico de gallo o salsa, sabe a desayuno de fonda.
Y si eres de los míos, rematas con un chorrito de Valentina (amarilla o negra) y ya es felicidad completa.
2. Huevos revueltos con tortillas fritas
Desayuno que sabe a día con potencial y felicidad.
- Tortillas de maíz cortadas en tiras, ligeramente fritas en aceite.
- Encima, huevos revueltos que se mezclan con las tiritas.
- Salsa roja o verde por encima, queso rallado y frijolitos a un lado.
Es algo entre chilaquiles y migas: muy de casa, rendidor, de esos que te comes con sonrisa.
3. Huevos revueltos a la mexicana
El básico que nunca falla.
- Huevos batidos con jitomate, cebolla y chile verde picado finito (con o sin semillas, tú decides el picor).
- Se cocina todo junto en el sartén con un chorrito de aceite.
- Se sirve con tortillas, frijoles y, si se puede, unas rebanadas de aguacate.
Son de esos desayunos mexicanos que podrías comer tres veces a la semana sin que te aburran.
4. Huevo frito sobre tostadas con guacamole
Sencillo, pero espectacular en el plato.
- Tostadas de maíz crujientes.
- Cama de guacamole casero: aguacate + sal + limón + cebolla + jitomate + cilantro.
- Encima, huevo frito o “tierno”, con la yema todavía suave.
- Un toque extra de sal sobre el huevo y, si quieres, un hilo de salsa.
La tostada sostiene el guacamole, el guacamole sostiene el huevo y tú sostienes la tostada: equipo perfecto. Sabe a restaurante, pero es puro corazón de cocina de mamá.
5. Enfrijoladas con huevo y chorizo
Desayuno fuertecito, casi comida, pero perfecto para días de mucha hambre.
- Tortillas pasadas por salsa de frijol (frijoles licuados con un poquito de caldo y especias).
- Se doblan, se acomodan en el plato y se bañan con más frijol.
- Encima: huevo estrellado o revuelto (a mí me gusta con la yema tierna), chorizo dorado, queso rallado, crema y cebolla.
Si hay ingredientes que no te encantan, simplemente los omites.
Aunque aceptémoslo: así completa, es de esos desayunos mexicanos que uno recuerda con cariño… y con sueño rico después.
6. Quesadillas con nopales
Más ligeras, pero con sabor muy nuestro.
- Nopales comprados el día anterior, limpios y ya cocidos.
- Se saltean con cebolla, jitomate y un toque de chile verde.
- Tortilla de maíz en el comal, queso que derrita (Oaxaca, manchego, chihuahua, quesillo) y nopales adentro.
Se doblan, se doran un poco, se acompañan con salsa y, si hay, frijoles.
Desayuno o cena, en provincia o ciudad, siempre son buen plan.
7. Blanditas, picaditas o sopes con huevo
Depende de dónde vivas les cambias el nombre, pero la idea es parecida.
- Base de masa de maíz con bordito (blandita, sope, picadita).
- Frijoles refritos, lechuga, queso rallado, crema y salsa.
- Encima, un huevo estrellado o revuelto.
Es el típico desayuno de mercado, tianguis o “antojito de domingo”, pero también se puede armar en casa con un poco de paciencia.
8. Burrito de huevo con chorizo, frijoles y queso manchego
Un guiño del norte que ya se quedó en muchas cocinas.
- Tortilla de harina grande.
- Huevos revueltos con chorizo.
- Capa delgada de frijoles refritos.
- Queso manchego mexicano que derrita bien (o asadero, o chihuahua).
Se enrolla, se dora tantito en sartén y ya tienes un desayuno poderoso, ideal para llevar al trabajo o a la escuela.
9. Torta de huevo con frijoles, aguacate y mayonesa
Desayuno de tiendita, de lonchería, de “me lo llevo y como de camino”.
- Bolillo o telera.
- Capa de frijoles refritos.
- Huevo (revuelto, en torta o estrellado bien firme para que no escurra).
- Aguacate en láminas.
- Mayonesa y, si quieres, un toque de chipotle.
Es de los desayunos mexicanos más prácticos: se arma en minutos y se come con una mano mientras con la otra sostienes la mochila, la compu o la vida.
10. Tamales con café con leche (y la ley no escrita del fin de semana)
En el centro del país y en Jalisco hay una ley no escrita:
viernes, sábado y domingo hay tamales.
- Tamal verde oaxaqueño de pollo, masa suave con salsa verde.
- Tamal rojo, de costilla de cerdo, con esa salsita pegada a la masa que es puro amor.
- Tamal dulce de piña para cerrar, aunque muchos lo guardan “para después”.
Se pasan por el comal para que hagan costrita dorada y se acompañan con café con leche, atole o chocolate caliente.
Es desayuno de puesto callejero, sí, pero también de mesa dominguera en casa. Muy, muy mexicano.
11. Molletes de mañana y tostadas con queso crema y pico de gallo
En buena parte de México (centro, norte, occidente) combinamos pan, frijoles y algo fresco.
Versión mollete:
- Bolillo a la mitad, ligeramente tostado.
- Capa generosa de frijoles refritos.
- Queso por encima y al horno o sartén para gratinar.
- Pico de gallo encima (jitomate, cebolla, chile, cilantro, limón, sal).
Versión tostada rápida:
- Tostadas de maíz.
- Queso crema.
- Pico de gallo encima.
Las dos opciones saben a desayuno mexicano relajado, perfecto también como cena.
12. Hotcakes con mermelada, miel… y tocino o chorizo
Desayuno travieso pero muy real.
- Hotcakes clásicos con mantequilla y miel o mermelada de frambuesa, chabacano o la que tengas.
- A un lado, 1–2 tiras de tocino bien dorado o incluso chorizo frito.
El contraste dulce–salado–picosito en papel suena raro, pero en muchas mesas pasa más seguido de lo que admitimos.
13. Café con leche y agua natural
La pareja más común en muchísimas casas.
- Taza de café con leche de vaca o bebida vegetal.
- Agua natural a un lado (a veces ni se menciona, pero ahí está).
Es difícil imaginar un desayuno mexicano sin esa taza a medio llenar, que se va rellenando mientras llega más pan, más tortilla, más plática.
14. Chocolate con leche y atole
Para días fríos, lluviosos o de antojo dulce.
- Chocolate con leche espumoso, con su toque de canela.
- Atole de chocolate espeso o atole sencillo de masa/harina endulzado con azúcar o piloncillo.
Se llevan perfecto con tamales, pan dulce, molletes, tortas, sopes… prácticamente con cualquier cosa que pase por la mesa.
15. Jugos, licuados y jugo verde casero
Cuando quieres algo fresco para equilibrar tanto sabor.
En muchas casas, además de agua natural, aparece:
- Jugo de naranja natural (hecho en exprimidor manual de palanca o en eléctrico, según la prisa).
- Malteada o licuado de plátano con leche.
- Licuados tipo chocomilk, Milo, etc.
- Jugo verde casero: piña, espinaca, pepino, nopal… cada familia tiene su receta levantamuertos.
Son el “respiro” fresco que acompaña a los platos fuertes y hace que el desayuno se sienta más completo.
Tips para adaptar estos desayunos mexicanos a tu día a día
- Poco tiempo, mucha hambre: Quédate con 3–4 básicos:
- Huevos a la mexicana
- Torta de huevo con frijoles
- Quesadillas con nopales
- Tamal con café Son fáciles de preparar o de conseguir rápido.
- Quieres algo más ligero:
- Menos chorizo, menos frituras, menos crema diaria.
- Más nopales, aguacate, jitomate, pico de gallo, fruta fresca.
- Tortillas calientitas en lugar de totopos fritos todos los días.
- Jugo verde o fruta + yogurt como acompañante.
- Cocinas para niños: Suelen aceptar muy bien:
- Huevos revueltos con tortilla (y a veces con un poquito de catsup).
- Molletes con casi nada de chile.
- Burrito de huevo con queso.
- Hotcakes con fruta.
- Quieres que te rinda la semana:
- Cuece una buena olla de frijoles.
- Ten siempre tortillas, huevos y al menos una salsa en el refri.
- Con esos pilares, casi cualquiera de estos desayunos mexicanos sale en 10–15 minutos.
Preguntas frecuentes sobre el desayuno mexicano
Lo más común es combinar tortilla o pan, algún tipo de huevo o frijoles, una salsa casera y una bebida caliente (café, chocolate o atole). A partir de ahí, cada casa le pone su sello: chorizo, nopales, tamales, molletes, tortas, etc.
No necesariamente. Hay desayunos mexicanos muy fuertes (enfrijoladas con huevo y chorizo, sopes, tamal con atole), pero también versiones más ligeras: huevo a la mexicana con tortillas sin freír, quesadillas con nopal, fruta con yogurt y café con leche, o unos simples taquitos de frijoles.
Sí. Cambios fáciles:
- Usar menos aceite y preferir plancha o comal en vez de fritura profunda.
- Dejar el chorizo para algunos días, no para todos.
- Sumar nopales, aguacate, jitomate, verduras y fruta.
- Usar tortillas calientitas en lugar de totopos fritos diario.
Varios sí, y ese es uno de los encantos de la cocina mexicana: molletes, quesadillas, sopes, tortas y hasta un burrito de huevo funcionan perfecto como cena rápida, sobre todo si la comida fuerte fue a media tarde.
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